jueves, 10 de febrero de 2011

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La patineta pega en la banca y yo caigo de forma chusca, Tú, a pesar de tener la atención en un libro no pudiste disimular la risa, fingí no haber visto y me levanto para sacudir el pantalón, camino hacia la patineta que quedó cerca de ti, me subo, y sin avanzar se me ocurre hacer en tono de burla una risa entrecortada [ja, ja, ja] hasta ese momento me volteaste a ver cuando yo también te veía, fue sólo un instante, un instante suficiente para cambiar un curso, el mío. Volviste a la lectura y yo a tratar de hacer algo en la patineta que llamara tu atención, pero no sucedió hasta que otra caída, la cual no fue como la anterior, ésta, aunque no tan dolorosa si fue dramática, pero no tanto para que fueras a mi auxilio , pero noté tu mirada, y eso hizo que me levantara con cierta dignidad, que acomodara la gorra, agarrara la tabla y caminara hasta llegar a la banca para sentarme junto a ti, que parecías no inmutarte hasta que rompí el silencio [¡acabas de ver que casi muero y te veo tan tranquila!, pero sólo quiero que sepas que lo hacía para impresionarte] volteaste con una sonrisa que hasta hoy recuerdo para decir [gracias] [¿y lo logré?] fue lo que se me ocurrió preguntar [sólo hasta ahora que me estás culpando de tu accidente].
Así se dio nuestra primera sonrisa cómplice. Y para que esto volviera a suceder tuvieron que pasar cosas, muchas, entre otras, que la realidad nos uniera.

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jueves, 13 de enero de 2011

A manera de explicación

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Por esta vez he decidido sólo escribir esto a manera de explicación, diciendo que algunos relatos, historias, poemas o como se les quiera llamar dejé que se fueran, ahora sí tuvieran completa libertad, cosa que la mayoría no tiene aunque el olvido quiera hacer de las suyas; fue completamente diferente esta ocasión, sentía esa especie de necesidad de desprendimiento por algo más íntimo, esas ganas de aprender a cerrar círculos, por eso en estos días decidí escribir en la arena, para dejar que el agua las lleve por un rumbo completamente diferente, y, así llegarán a todos y a ningún lugar ¡vaya destino de palabras!.

Ahora con toda tranquilidad puedo decir: Que les vaya bien.

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