domingo, 28 de diciembre de 2008

Se va… para no volver


Dicen que el tiempo que se va no vuelve, creo que todo estamos completamente de acuerdo con eso.

Ahora este año está a punto de terminar para no regresar jamás.


Alegrías, amistades, miedos, sueños, felicitaciones, tristezas, aprendizajes, distanciamientos, aciertos, metas, fracasos, planes, crecimiento, iniciaciones, motivaciones, retrocesos, verdades, frustraciones, ganes, regaños, lecturas, insultos, lecciones, cambios, confianza, desilusiones, uniones, mentiras, películas, reencuentros, errores, holas, conocer, visitas, golpes, caricias, música, acercamientos, hipocresías, debuts, recordar, silencios, pérdidas, salidas, titubeos, pláticas, escritos, fiestas, trabajos, finales, bastantes tonterías, adioses, pero sobre todo muchas, muchas, pero muchas RISAS.

Gracias a la gente que hizo de este año uno más en el cual me pude sentir vivo.

Deseo y en el próximo les vaya mucho mejor.
.
.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Soy artista

.
Creo que para ser artista se tiene que hacer arte (difícil de definir), pero digo creo porque ahora a un conjunto de sonidos y a un merolico misógino que se escuchan al mismo tiempo le llaman reggaetón, y al reggaetón le llaman música (bueno, algunos) y la música es arte.

Y yo soy pintor, déjenme les cuento la historia.

Todo comenzó cuando ya me estaba aburriendo de “no hacer nada” (cuando digo esto me refiero a hacer algo productivo), y me estaba postulando (palabra muy utilizada en la política, pero la diferencia que había en la utilización de la palabra es que yo no buscaba fines lucrativos) para pintar la casa, y ya le había comentado a mi mamá, a mi abuelita, a mi hermano y creo que a un tío y a un primo. Pero cuando había más gente y volví a mencionar que me ofrecía de voluntario para pintar la casa una tía me dijo
-Fíjate que yo… -hizo una leve pausa y mi reacción fue fruncir el ceño- te iba a contratar para que pintaras la mía
-Pues ya estoy contratado –respondí
Así quedó esa plática

Al día siguiente

-Amá, ya conseguí chamba -comenté frente a mi tía para ver si no se le había olvidado (con eso de que la persigue el alemán) o también para ver si no se había ya arrepentido-.
Antes de que contestara mi madre, mi tía dijo
-Sí, va a pintar mi casa
-A que bueno –fue la respuesta de mi mamá
A lo que yo intervine de inmediato diciendo
-¿Entonces a qué hora voy a entrar a trabajar?
-Pues… ¿a qué hora te parece bien?
-Mejor usted diga
-A… las 10 –por el tono en que lo dijo no supe si fue una respuesta o una pregunta
-Está bien, entonces a las 10 llego –respondí eso porque me pareció muy buena hora.

Otro día después

Diiiiin don
-¿Quién? -no escuchó respuesta, así que entreabrió la puerta para asomarse y cuando me vio dijo- Pásate
Me pasé
-Pensé que no te ibas a despertar -confesó mi tía-.
Leves risas de ambos
-Pues aquí estoy –respondí
Después de que decidió que iba a hacer primero dijo
-¿Los baños?
-Pues usted diga
-Sí, los baños está bien, y con ¿cuánta pintura estará bien?
-No tengo idea
-Deja voy a comprarla
Por mientras que llegaba vi televisión.

Un rato después

-¿Así, o le pongo más blanco?
-Así está bien –dijo mi tía
-Entonces ya deje empiezo -comenté
Con los periódicos Solo Ofertas desplegados en el suelo comencé a pintar.

Ahora

Como vieron (o leyeron, o vieron porque leyeron, o imaginaron porque leyeron o vieron porque imaginaron o cómo sea, aunque también podría ser: leyeron, imaginaron y por lo tanto vieron; bueno, el caso es que) ya están enterados que soy pintor, y los pintores son artistas, así que me auto nombro ARTISTA.
.
.

martes, 2 de diciembre de 2008

Los niños también mienten

.
-¿Podrías partir la lechuga?
-Claro que si tía
Se escuchó la voz de mi abuelita proveniente de la cocina que decía
-Ahorita yo lo hago
-No mamá, él (refiriéndose a mí), ya me había preguntado en qué podía ayudar
-Sí abue, también déjeme hacer algo
-Sí mamá, acuérdate que todos hay que sentirnos útiles
-Y sirve que tampoco se me olvida lo de mi primer empleo –comenté
-Es cierto –dijeron las dos
-Dicen que lo que bien se aprende nunca se olvida, pero también dicen que la práctica hace al maestro, así que mejor no dejo que se me olvide y sigo practicando
Me puse en la mesa del comedor (porque en la de la cocina ya estaba mi abuelita), mi prima, la de menor edad (4 años) estaba en la sala viendo la televisión.
El cuchillo en la mano derecha y sostenía la lechuga con la izquierda. Cuando me faltaba como un cuarto para terminar mi primita volteó y dijo

-La cebolla que paltes me pica los ojos.
.
.