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Desperté mucho más temprano que de costumbre debido a mi primer día de trabajo. Hice todo lo necesario (bañarme, cambiarme, peinarme, desayunar, lavarme los dientes, el perfumito, etc.) para ir presentable. A la hora en que me disponía a salir del hogar mi madre apareció en la puerta de su recámara diciéndome
-Que tengas un buen día y pídele a Dios mucho trabajo.
-Gracias mamá; y a Dios le pido muchísimo trabajo... Para todos.